ABOGADA

Que quiero ser de mayor… Procurador (II)


Se me ha encargado la difícil tarea de explicar que es y para qué sirve un procurador, intentaré hacerlo de la manera más clara posible.

    Desde el punto de vista legal y estricto un procurador, es un profesional del Derecho, licenciado en Derecho, cuyas funciones “teóricas” vienen definidas en la L.E.C. art.26 y ss., en ellos se establece que el procurador está obligado entre otras cosas a:

       1.- Seguir el asunto encomendado.

       2.- Colaborar con los órganos jurisdiccionales.

       3.- A tener al abogado y al cliente siempre al corriente del curso del asunto…

     Para algunos el procurador es la persona cuyo trabajo consiste en traer y llevar papeles desde los despachos de abogados a los juzgados, entendiendo que se trata de una profesión arcaica y anacrónica, en resumen un servicio de mensajería, pero con unos honorarios muy elevados.

       Desde mi experiencia de más de 20 años ejerciendo la función de procurador os puedo decir que, el buen profesional, ejerce una función imprescindible, no sólo recibiendo notificaciones y presentando escritos y demandas, si no convirtiéndose en un punto de apoyo fundamental para el abogado, manteniendo un contacto constante con él, realizando en el juzgado los actos procesales diarios, y dotando de agilidad suficiente al procedimiento.

        Pero no sólo esto, también siendo el punto de enlace entre abogados, clientes, funcionarios y jueces, todo ello basado en el contacto diario que el procurador tiene con estos. Bien entendida la labor del procurador, no sólo limitada al ámbito procesal, evita numerosos problemas e incluso procedimientos judiciales.

       El problema, y me duele decir esto, es que no todos los procuradores son verdaderos profesionales, algunos han entendido que su profesión consiste en ser meros notificadores-presentadores, sin aportar ningún valor añadido, ni al abogado, ni al cliente, ni al órgano jurisdiccional, y esto ha hecho que nos hayamos convertido en prescindibles.

        No obstante, y a la vista que más o menos el 75% de los procedimientos terminan en ejecución, y que las ejecuciones “de facto” ha sido donde los procuradores han venido aportando un valor añadido de forma más clara, entiendo que debe ser donde la profesión tiene que buscar su futuro. Si el legislador es capar de traducir ese trabajo del profesional, a esta profesión le quedan muchos años y un buen futuro.

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JUAN JUNQUERA QUINTANA

Procurador en Pola de Siero, Asturias

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