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Que quiero ser de mayor… Gestor procesal


          Cuando se empieza la carrera de Derecho, nadie suele hacerlo pensando que va a acabar opositando a los cuerpos de la Administración de Justicia de Auxilio, Gestión y Tramitación, sino que espera conseguir lo que podríamos definir como metas mayores (juez, fiscal, notario, etc.) Ese fue mi caso; una vez finalizados mis estudios intente acceder al puesto de secretario judicial. Tras varios fracasos, decidí preparar oposiciones para estos cuerpos. Finalmente, gané la de gestor procesal en la primera promoción convocada. Cuando comencé a prepararla, me di cuenta de su dificultad, que no era pequeña, tanto por el temario como por el gran número de opositores que se presentan a estos cuerpos. Con todo y con eso, considero que es una oposición asequible para cualquier persona con un poco de constancia e interés por aprobar.

Es habitual que la preparación para estos cuerpos se realice en academias y con temarios preparados de antemano, pero conviene recordar que es necesario tener muy presentes los textos legales en apoyo del temario, así como estar atento a las distintas reformas legislativas que puedan surgir en el periodo de preparación. No hay que desfallecer: como he dicho, la constancia es fundamental para tener éxito en esta oposición.

La paciencia también es importante, no sólo para saber soportar baches, sino para aguantar todo el periodo de oposición, que se puede hacer largo, especialmente en el caso de la oposición al cuerpo de Gestión Procesal, pues consta de tres exámenes: un test, un desarrollo escrito que, posteriormente, hay que leer ante el tribunal y un examen practico. Esto hace que todo el proceso pueda resultar un tanto exasperante.

Una vez ganadas las oposiciones, se te adjudicará un destino. Entonces, llegarás a un Juzgado donde probablemente te encuentres con que todo lo estudiado y preparado te sirve para bien poco frente a la realidad del trabajo que tienes que desempeñar. Dependerás de lo que te enseñen tus compañeros más veteranos de la oficina. Gracias a su ayuda, consejos e instrucciones, empezarás a controlar un poco tu labor en el Juzgado. Es obvio que los compañeros que te toquen, y la ayuda que te quieran prestar, depende más que nada de la suerte, pero debo decir que, en la mayoría de los casos, no vas a tener ningún problema.

La labor fundamental es la de tramitar diariamente los distintos procedimientos, intentar que todo vaya al día con la mayor celeridad posible, teniendo en cuenta la carga de trabajo (que es diferente en cada Juzgado, pero que suele ser mucha), estar atento a las peticiones de los profesionales y pasar sus solicitudes tanto al Juez como al Letrado de la Administración de Justicia. En el caso especial de los gestores, éstos también deben mantener al día algunas funciones administrativas de la propia Oficina Judicial. El trabajo a veces puede resultar algo pesado, pero conviene recordar que eres alguien que cobra de los impuestos de la gente, por tanto deberás hacer un esfuerzo para que todo vaya lo mejor posible, tanto dentro de la Oficina, como en la relación con el resto de profesionales que acuden al Juzgado (abogados, procuradores, peritos…)

Como ya sabréis, los Juzgados se dividen por los órdenes jurisdiccionales, por lo que lo que aprendas en un orden poco te va a servir en los demás. Únicamente la experiencia adquirida te ayudará cuando pases de un orden a otro.

En un Juzgado las funciones que cada cual desempeñará no es algo que esté perfectamente delimitado. En ocasiones deberás realizar funciones que no vienen especificadas en el estatuto de tu cuerpo, tendrás, pues, que tener capacidad de adaptación para hacer frente a las necesidades del servicio.

Incluso existe para los gestores la posibilidad de actuar como Letrados de la Administración de Justicia con carácter de sustitutos. Para ello deberán apuntarse en la lista de “Letrados sustitutos” y así podrán acceder al puesto cuando se produzca una baja entre éstos. Esta posibilidad se da normalmente en localidades con Juzgados únicos, de no ser el caso, lo habitual es que los Letrados se sustituyan entre ellos.

Cuestión fundamental que también debe tenerse en cuenta es la posibilidad de promoción interna dentro de los distintos cuerpos de la Administración: mediante la realización de un concurso oposición, con un temario más reducido, es posible ascender de un cuerpo de la Administración al siguiente.

Por último, existen las denominadas “sustituciones verticales”. En ellas, un funcionario de un determinado cuerpo puede pasar a desempeñar el puesto de uno superior (con el sueldo de éste último), siempre que haya una vacante en el mismo Juzgado en el que este funcionario esté destinado.

En otro orden de cosas, es muy necesario mantener una buena actitud y una atención al público cuidadosa. Lo habitual será tratar con gente que espera que le ayudes a resolver sus problemas, y recordemos que para nadie es grato acudir a un Juzgado… Huelga decir que la relación con el resto de compañeros, así como con tus superiores y el resto de profesionales debería ser la mejor posible, pues gracias a eso conseguirás que el desempeño de tu labor se haga menos pesado.

En resumen, pese a unos sueldos que se quedan bastante cortos, el convertirse en funcionario de Justicia es una buena salida, por ello cada vez se lo plantean más licenciados en Derecho.

MANUEL CIMA OROZCO

Gestor procesal

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Ilustración de Andy Baraja Estudio Creativo

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